Antes de que algún ejecutivo encargado de la publicidad de la obra de Edgar Wrigh y trate de hacernos creer que es una réplica de La La Land, hay que decir que Baby Driver es todo lo que Hill hizo en la nouvelle vague francesa. Hay que decir también que Hill ha hecho un cameo en el fin y podemos verlo en los créditos finales además Hill logró lo que siempre quiso, mezclar inteligentemente lo violento y lo estilizado.
El protagonista es el Baby y todo su mundo está rodeado por cambiantes estados de ánimo y golpes y es por eso que te arrancará una que otra lágrima. Él es hijo de héroes y se la pasa dando golpes imposibles en una metrópoli que parece fuera de este mundo.
Edagar Wright ha sabido jugar sus cartas de una manera fantástica acompañadas de las magníficas coreografías de Jacques Demy. Algo que nos extraña es que el director nombre a Quentin Tarantino en los agradecimientos, pues hemos sabido que se reunían constantemente para planificar los golpes.
Baby Driver se ha convertido en un film de disfrute total para todos aquellos amantes de la velocidad pues está llena de historias de amor juvenil, diálogos subidos de tono y además cuenta con la aparición de El carnicero, que no es más que un genio de la música ligado a Brian De Palma.
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