Después de cinco años, ahora si comienza a tener sentido la decisión que tomó Ridley Scott con respecto a su carrera, pues ahora regresado a la ciencia ficción y compite en un mercado de blockbusters, todo eso ahora lo tiene bajo control.
Solo falta algo de explicar, y es que todos nos preguntamos porque no aparece el nombre “alien” en el título de la precuela y la respuesta es simple y se le llama coherencia, pues Prometheus forma parte de esa cronología pero está situada 30 años antes de que Ripley se enfrentara al primer xenomorfo y es por eso que no se trata por completo de una película de Alien.
Scott ahora se ve en libertad para acercarse al Alien primigenio y tiene una tripulación donde el factor humano ha tenido que ser subrayado, y por fin tiene cerca de los aliens para dispararles cuantas veces quieran. La humanidad de Alien ha hecho una parada en la superioridad de Prometheus.
Tal vez esa es la razón por la que Scott ha decidido crear una historia retrospectiva que nos deconcierta un poco pues no existe ninguna presentación formal de los tripulantes. Además, nos hemos enterado de que hay demasiado material que tuvo que quedar fuera para no superar las dos horas o tal vez se ha confiado como siempre de que el carisma de sus actores es suficiente para rellenar cualquier espacio.
Katherine Waterston, ha cumplido con todo lo que se esperaba de ella y en las escenas en las que se enfrenta a los bichos no deja nada que desear.
Ahora que todo ha quedado claro ya no se nos hace raro que todo termine siempre con la misma acción y siguen escuchándose frases que muestran que Michael Fassbender se la pasa de maravilla y la saga va directamente al lugar en el que debe de estar.
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